Queridos convecinos y compatriotas argentinos,
Han transcurrido ya más de dos semanas desde el monstruoso ataque terrorista sufrido por Israel. Lamentablemente, durante estas jornadas, hemos atestiguado acciones que ponen en crisis los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos sobre los que se asienta la convivencia en nuestra sociedad.

Las violaciones del derecho internacional humanitario perpetradas por el grupo terrorista Hamas el pasado 7 de Octubre, las manifestaciones en las que miles de personas han mostrado sin rubor su apoyo al terror, los repetidos ataques a sinagogas en Europa, la señalización de hogares judíos en Alemania y otros hechos similares no constituyen manifestaciones políticas o reivindicativas. Al contrario, se trata de acciones aberrantes fundamentadas en el odio racial, son antisemitismo. Hemos de incidir en este punto ya que ninguno de los actos descritos es aceptable y tampoco son compatibles con el respeto a la vida y la libertad que nuestra sociedad respalda.
Tristemente, también en nuestro entorno, hemos escuchado la voz de una minoría que siente haber logrado la legitimidad para expresar abiertamente sus sentimientos antisemitas. En las escuelas, en las calles, en los medios de prensa, en los lugares de trabajo e incluso, aunque no lo podamos creer, en el ámbito deportivo infantil y juvenil. Las ofensas haciendo alusión a la condición judía de los jugadores parece ser un clásico y es el momento de detenernos para acabar con dichas referencias. El racismo no forma parte del juego, estos hechos son inadmisibles y condenables, no pueden repetirse nunca más. Adicionalmente, nadie debería poder expresar posicionamientos racistas o discriminatorios sin que dichas expresiones conlleven asociadas consecuencias significativas.
Desde la comunidad judía continuamos construyendo y aportando nuestra porción en pos de la convivencia en un mundo más libre de odio, prejuicios y racismo. Aquí en Nordelta sabemos que contamos con los vecinos de zona norte en esta tarea y por eso les recordamos que nuestra casa es su casa, es un espacio de puertas abiertas al que siempre están invitados para visitarnos, conversar y conocernos.
Atentamente, esperando días de paz que hemos de hacer llegar juntos,
Rabino Eliyahu Peretz
Judaica Norte










