Casa Dom fue escenario de una experiencia gastronómica que reunió vinos patagónicos, productos regionales y una propuesta pensada para compartir alrededor de una mesa. La actividad fue organizada junto a Postales de Río Negro y permitió descubrir algunas de las bodegas y productores más representativos de la provincia.
En un espacio íntimo ubicado en Tigre, vecinos y amantes de la gastronomía participaron de una Degustación Patagónica donde los protagonistas fueron los vinos, las sidras y los sabores provenientes de Río Negro.
La propuesta comenzó con una copa de bienvenida de sidra Txapela y continuó con una selección de quesos, algunos ahumados, aceitunas, frutos secos y panificados, acompañados por un rosado seco de Familia Dellanzo. Luego llegaron una trucha gravlax maridada con un Chardonnay Reserva de Bodega Malma y un estofado de cordero acompañado por un Merlot de Bodega Moschini.
El postre fue un crumble tibio de manzanas y peras, acompañados por un Petit Verdot con Malbec de Familia Dellanzo.
Más allá del menú, la experiencia permitió conocer y degustar etiquetas de distintas bodegas rionegrinas, además de espumantes y sidras que reflejan la diversidad productiva del Alto Valle y otras regiones de la Patagonia.
La actividad fue impulsada junto a Postales de Río Negro, iniciativa que busca difundir y poner en valor la producción, la gastronomía y el turismo de la provincia a través de encuentros que acercan a los consumidores a productores, bodegas y emprendimientos regionales.
Casa Dom nació con una idea sencilla: recuperar el valor del encuentro. Por eso cada una de sus experiencias busca generar un espacio donde la gastronomía funcione como punto de unión entre personas, historias y productos con identidad propia.

Además de organizar degustaciones temáticas, cenas especiales y encuentros con productores, el espacio trabaja con una cuidada selección de vinos, conservas, dulces artesanales y productos regionales provenientes de distintos puntos del país.
La Degustación Patagónica volvió a reflejar esa filosofía: una noche donde los vinos de Río Negro, la cocina regional y las conversaciones compartidas fueron los verdaderos protagonistas.










