El Obispado de San Isidro informó que el Vaticano confirmó la culpabilidad del sacerdote Damián Rodríguez Alcobendas por un delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor. La resolución establece restricciones perpetuas para el ejercicio de funciones eclesiásticas y la prohibición de contacto con menores.
La decisión fue comunicada el 2 de marzo por el Obispado de San Isidro, luego de que el Colegio para el Examen de los Recursos en Materia de Delitos Graves de la Santa Sede analizara la apelación presentada por el presbítero en el marco del proceso administrativo penal canónico iniciado en su contra.
El organismo vaticano rechazó esa apelación y confirmó la culpabilidad del sacerdote en el denominado “delito grave contra el sexto mandamiento cometido con un menor”, figura utilizada en el derecho canónico para referirse a conductas de carácter sexual cometidas por clérigos contra menores de edad.
Rodríguez Alcobendas fue durante años una figura conocida dentro de la comunidad de Nordelta. Se desempeñó como párroco de la Parroquia Sagrada Familia y también fue capellán en colegios católicos ubicados dentro del complejo urbanístico.
La resolución del Vaticano establece la prohibición perpetua para ejercer cualquier oficio eclesiástico o desempeñar funciones directivas o administrativas en parroquias, seminarios o instituciones vinculadas a la Iglesia.
También le impide ejercer la docencia en áreas teológicas o pastorales y recibir encargos de tutoría o asesoramiento de menores de edad en cualquier ámbito.
Además, la Santa Sede dispuso una prohibición de cinco años para el ejercicio público del ministerio sacerdotal. Según el comunicado oficial, en caso de incumplimiento de las penas impuestas podría aplicarse la dimisión del estado clerical, lo que implicaría la expulsión definitiva del sacerdocio.
El caso fue denunciado dentro del ámbito de la Iglesia y los hechos investigados habrían ocurrido entre 2003 y 2004. El proceso avanzó por distintas instancias de la justicia eclesiástica hasta llegar a la Santa Sede.

En el comunicado difundido, el Obispado de San Isidro también expresó su acompañamiento a la persona afectada. “Manifestamos nuestra cercanía con la víctima de este delito grave; le pedimos perdón por el dolor y la herida que ha padecido”, señalaron desde la diócesis.
Asimismo, agregaron: “Extendemos esta cercanía a todas las víctimas de abuso, reafirmando nuestra disposición permanente a escuchar, acompañar y actuar con responsabilidad y respeto”.
La resolución del Vaticano cierra el proceso canónico iniciado contra el sacerdote y establece las restricciones que regirán para su actividad dentro de la Iglesia.










