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Nordelta
viernes 24 de septiembre de 2021

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¡¡¡Cuanto Carpincho que Tengo!!!

Por Gustavo Iglesias 

Tengo 62 años, nací en San Fernando, a los 6 años (1965) salía a remar con mi papa desde el Club San Fernando, nos movíamos entre el Canal Vinculación hasta el Gambado y hasta el Capitán y Sarmiento. Jamás vi un Carpincho.

Mas o menos por la misma época, lo acompañaba a visitar a un cliente de su Estudio Contable e Inmobiliario, que tenía un recreo en Va. La Nata en el Canal Villanueva y Rio Lujan (lo de De Souza), llegábamos en lancha colectiva desde Tigre, pues no había camino desde Tigre hasta Va. la Ñata, nos quedábamos todo el fin de semana. Jamás vi un carpincho.

Ya crecidito, con amigos allá por los 80´s, montábamos nuestras bicicletas y hacíamos expediciones desde San Fernando hasta Escobar, por lugares selváticos, atravesando lo que hoy es Puertos  y otros Barrios y…… jamás vi un carpincho.

Mas crecidito aun, en 2003 me mude a Nordelta, ya convertido en un mountainbiker hecho y derecho, con varios vecinos entusiastas, rodábamos por senderos y selvas por donde hoy esta la Iglesia Sagrada Familia, Lagos del Golf, Virazón, Carpinchos (justo el nombre le pusieron) y Puentes. También incursionábamos por las tierras de Villanueva, donde hoy esta San Marcos y San Benito y…….  jamás vimos carpinchos.

Hasta que un día, allá por 2006, por donde hoy esta lo que llaman El Muelle vimos una mama carpincha muy grande con 3 crías. Flasheamos, no podíamos creerlo.
Ese fue el primer carpincho que vi en estas tierras desde San Fernando a Escobar incluyendo Nordelta y aledaños en más de 55 años de incursionar por esta zona.

Pocos años después, cada tanto se podía ver algún ejemplar solo, sentado al costado de la troncal, generalmente de noche.

Hasta que, en mi caso, allá por 2015 un día salgo a mi jardín y veo dos carpinchos en el terreno sentados mirando al lago, intente acercarme, para ver si eran amigables, pero en un momento pegaron un salto y se tiraron al agua.

Al poco tiempo, un hecho insólito, un carpincho cruzando de un lago al otro por una calle interna de Castores, parsimonioso, los vecinos que pasaban en auto pararon, le sacaron fotos, se publicaron en los medios locales, todos chochos con estos vecinos tranquilos y panzones que lo único que hacían era comer pasto y hacer popo (como cag….n por Dios!!) y formar parte del paisaje.

Para 2017 digamos, ya era común ver pequeñas familias de 6/7 ejemplares caminando y pastoreando por el  barrio y lotes, hasta ahí, todo bien. Hasta ahí eran simpáticos, solo comían pasto y les alcanzaba, no molestaban, no habían generado situaciones de peligro, muy pintoresco todo.

La situación hoy:

Como esta especie, que como relate arriba, no estaba en esta zona al momento de instalarse los barrios, estimo que los mismos habían sido extintos muchas décadas atrás por la caza indiscriminada que solían realizar los lugareños y otros furtivos que diezmaron no solo a los carpinchos, si no a las liebres, perdices y si nos vamos más atrás a los jaguaretés que seguramente merodeaban estas zonas 60 o  más años atrás.

Decía, esta especie se empezó a desarrollar (es posible por introducción de algún ejemplar traído ilegalmente de Ibera o similar 20 años atrás) al encontrar un espacio parecido a su hábitat natural, sin cazadores que los maten y, lo que impide el equilibrio, sin predador natural, comenzó a reproducirse sin control, de ver 3 Ejemplares en 2006, se veían de a 6 en 2015 hoy hay manadas dentro de los barrios de Nordelta formadas por 25 individuos de todo tamaño, peso y edad.

Lamentablemente estos simpáticos bichos, pasaron de ser eso, simpáticos bichos a transformarse en una plaga que deposita día a día centenares de kilos de materia fecal en lugares donde juegan niños, han atacado decenas de mascotas (entre ellos la mía adjunto foto), como la cantidad actual no encuentra suficiente comida han empezado a comer plantas y pequeños árboles, generar distintos destrozos y lo que es peor, los vecinos que interactuamos con ellos tenemos miedo que algún día ataquen a algún niño que esta jugando tranquilamente en un jardín o una calle.

Así quedo mi perro por un ataque de Carpincho.

La situación es insostenible, su reproducción es explosiva, a simple vista se ve que deben estar duplicando su cantidad año a año, son simpáticos, pero a los fines reproductivos son similares a las ratas.
A los fines epidemiológicos también son como ellas, pues transmiten enfermedades varias.

No hay nadie más animalista que yo (y estoy seguro de que lo inmensa mayoría de los Nordelteños también), pero en un ecosistema desequilibrado, donde una especie reintroducida (o introducida por primera vez no estoy seguro) por el hombre y que no tiene predador, es el hombre quien responsablemente debe velar por mantener una cantidad para que el ecosistema y la convivencia con los humanos sea sustentable.

Esto no significa andar a los tiros, lo repudiamos y no es necesario, siempre y cuando los organismos encargados como Fauna de la PBA tome cartas, con trasladar unos cuantos de estos bichos a otras reservas más naturales como la de Otamendi, por ejemplo, quizás castrar algunos, rápidamente podría retrotraerse la situación a 4/5 años atrás y hacer posible esta convivencia de la cual estábamos muy orgullosos los Nordelteños pero que se ha convertido en un verdadero estrago.

PD: Para confirmar la NO existencia de carpinchos en estas zonas desde hace 60 años o más, basta preguntar a cualquier vecino de Tigre, Rincón o Va La Ñata de la edad suficiente.

Por Gustavo Iglesias  @tavoiglesias