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Nordelta: aparecieron carpinchos muertos y se reaviva el conflicto entre vecinos y ambientalistas

Tres crías fueron halladas sin vida en un bañado de Nordelta, en una zona cercada. El hecho volvió a generar tensión entre vecinos y encendió el debate por la sobrepoblación de carpinchos, las obras de cercado y la falta de soluciones integrales.

El hallazgo de tres carpinchos muertos en Nordelta volvió a poner en agenda el problema que se arrastra desde hace años: la superpoblación de esta especie autóctona, los daños que provocan en los barrios y el difícil equilibrio entre la vida urbana y el ecosistema natural.

Las crías fueron encontradas sin vida en un sector de los lagos, y aunque algunas versiones indican que quedaron atrapadas en un cerco de contención, no se descarta la posibilidad de que hayan sido atacadas intencionalmente. En redes sociales y chats vecinales como el grupo “Fuera carpinchos” se multiplicaron los mensajes violentos. “Me tiraron todas las macetas de la galería, los voy a matar”, publicó un vecino. Otro fue más allá: “Si el municipio no se pone las pilas, lo va a resolver la gente con escopetazos. Es propiedad privada, punto. No es muy difícil. Si entrás sin permiso, te matan”.

Las amenazas y el malestar generalizado surgen en un contexto de conflicto prolongado. Desde hace años, la Asociación Vecinal Nordelta (AVN) intenta controlar el crecimiento de la población de carpinchos con distintos planes: señaléticas viales, guardias veterinarias, campañas de concientización y, más recientemente, un plan de esterilización que fue duramente criticado por activistas y especialistas.

Según los estudios anuales de AVN, la población de carpinchos creció aceleradamente desde 2019, con picos que superaron el 100% anual. Hoy, estimar con precisión la cantidad de ejemplares es una tarea compleja, pero el impacto en la convivencia cotidiana es evidente.

Ambientalistas como Silvia Soto advierten que el problema no es solo la cantidad de animales, sino las decisiones urbanísticas que dificultan su supervivencia. “Les sacaron los bordes naturales y ahora les cercan el borde en espacios comunes. Si avanzan con los cercos en los lotes privados, la situación se agrava todavía más. La fauna está permanentemente en riesgo”, señaló.

Desde organizaciones como “Carpinchos Nordelta somos su voz” y “Fauna Tigre en Peligro” insisten en que se respete el Decreto Ley 10081/83, que protege a estos animales, y advierten que cualquier acción que altere su reproducción debe evaluarse “con el máximo rigor” para evitar desequilibrios en el ecosistema.

Mientras tanto, el conflicto sigue escalando. Vecinos enfrentados, animales en peligro y una convivencia cada vez más tensa entre naturaleza y urbanización. Una historia que, lejos de cerrarse, parece sumar un nuevo capítulo cada semana.

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