La Asociación Vecinal Nordelta (AVN), además de estar a cargo de la gestión cotidiana de los 28 barrios de la Ciudad, también cumple un rol clave en la administración de edificios multifamiliares: actualmente gestiona 56 consorcios distribuidos en distintos puntos de Nordelta.
La mayoría de los barrios de la Ciudad están compuestos por viviendas unifamiliares, pero en los últimos años creció la presencia de complejos de departamentos y condominios. En ese marco, AVN fue ampliando su tarea como administradora de consorcios, sumando nuevas incorporaciones como Town Kiri (Las Vilas), Skyroof y Vientos del Delta (El Portal), La Balconada (Castaños), Armony (Puerto Escondido) y el Complejo Yoo V (Yoo).
Además, desde marzo próximo se completará la entrega del Complejo Oceana, una de las novedades recientes en Nordelta, que también será administrada por la Asociación Vecinal.

Estos edificios se suman a una extensa lista de complejos ya gestionados por AVN en barrios como El Palmar, Portezuelo, Puerto Escondido, Islas del Golf, Sendero, Yoo, Yacht y Nordelta Río, entre otros.
El equipo de Coordinación de Consorcios está conformado por un grupo de colaboradores que trabaja con más de 4.300 familias nordelteñas, acompañando las tareas vinculadas a la operación, mantenimiento y funcionamiento diario de estos espacios. También coordinan un sistema de asistencia para emergencias las 24 horas, destinado a resolver imprevistos que puedan surgir en los edificios.

En lo operativo, cada consorcio cuenta con un auxiliar que reporta directamente al intendente del barrio y al encargado correspondiente, lo que permite un seguimiento cercano de las necesidades de cada complejo.
Para organizar los requerimientos de los vecinos, AVN utiliza herramientas digitales como la app LinkUp, donde se registran solicitudes y se monitorea el avance de cada tarea.
Desde las oficinas de la Asociación —y con visitas regulares a los edificios— el equipo gestiona la asistencia técnica, el vínculo con proveedores, las decisiones de los consejos vecinales y la planificación de mejoras, además de acompañar la elaboración de liquidaciones mensuales y la comunicación permanente con los residentes.
Entre las tareas más habituales se destacan trabajos de impermeabilización, mantenimiento de fachadas, puesta en valor de piscinas, mejoras paisajísticas, reparación de accesos y conservación integral de espacios comunes. También se coordinan reparaciones dentro de las unidades funcionales cuando corresponde, según cada situación particular.










