Catorce vecinos y vecinas lograron completar los 100 km de la reconocida competencia de montaña El Cruce, un desafío que se desarrolla en tres etapas y que exige meses de preparación. El grupo estuvo acompañado por su entrenador, Diego Fredes, quien destacó la constancia y el compromiso de cada integrante del equipo.
El objetivo parecía lejano cuando comenzaron los entrenamientos, pero el paso de los meses consolidó al grupo en un proceso marcado por la disciplina, la confianza y el trabajo colectivo. Para Fredes, que en 2008 veía esta carrera como un desafío casi inalcanzable, acompañar hoy a un equipo completo a cruzar el arco de llegada representó un hito personal y profesional.

“Entrenar para El Cruce implica sostener la motivación durante mucho tiempo, manejar la presión y aprender a escuchar al cuerpo. Lo que hicieron estas 14 personas es enorme”, señalaron desde el equipo. La preparación incluyó trabajo físico, planificación técnica y un acompañamiento permanente para afrontar los desniveles, las condiciones climáticas y la exigencia propia de la competencia.
Durante las tres etapas, el grupo avanzó unido, transitando senderos, subidas y pasos de montaña que pusieron a prueba su resistencia y fortaleza mental. La llegada final fue un momento de gran emoción tanto para los corredores como para su entrenador, que siguió cada paso del proceso.

Fredes destacó que el mérito pertenece al trabajo colectivo. “Son un ejemplo para todo el grupo. Cuando se entrena en serio, cuando se hace en equipo y cuando se cree, las montañas se cruzan”, expresó tras la competencia.
El cierre estuvo marcado por abrazos, fotos y la satisfacción del objetivo cumplido. Para el equipo, completar los 100 km no fue solo una meta deportiva, sino también un aprendizaje personal y un testimonio de superación compartida.









