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Nordelta
lunes 26 de septiembre de 2022

Lo Último

Nunca preocupados y por siempre ocupados

Por Rabino Eliyahu Peretz*

Este sábado por la noche comienza, en el calendario hebreo, el mes que denominamos Elul. Algunos juegan con su sonoro nombre y parafrasean anunciando con pomposidad que es “el último”. Este chascarrillo hace honor al periodo que Elul representa debido a que, al concluir este, atrás quedará el año 5782 y podremos prepararnos para recibir con alegría el 5783, que esperamos vendrá con todas sus potencialidades y oportunidades.

Torrentes de tinta han sido vertidos para explicar y comprender el significado de este peculiar nombre: Elul, término que es ajeno al hebreo. Entre los muchos posibles orígenes encontramos las palabras olulu, proveniente del acadio, y el término elel, originario del arameo.

Olulu, la palabra acadia, hace referencia a la cosecha, la purificación y la redención. Elel, por su parte, se refiere a la búsqueda. Todos estos conceptos se encuentran estrechamente relacionados con este mágico y excitante mes; no en vano es el tiempo de la recolección de la mies en el hemisferio norte y, para el pueblo judío, es además un periodo de introspección, reconciliación y reparación.

Introspección que viene acompañada de la profunda reflexión en torno a nuestras aportaciones a este mundo que construimos juntos, implicándonos y cooperando. Reconciliación fundamentada en el perdón sincero y en el ánimo de ascender juntos, aunque solo sea un poco, afianzando un entorno seguro que sea imperio exclusivo de la libertad y el respeto. Reparación cuyo fin último no es otro más que la propagación de la justicia para que se aseguren la preservación de la dignidad y la protección de los valores individuales y colectivos.

Elul es además el tiempo de un antiguo instrumento que llamamos shofar. Un asta que resuena con atávicos tañidos que nos convocan a mirar hacia un pasado común, a escribir en comunidad una retrospectiva con carácter universalista en la que todas las personas puedan verse reflejadas. Dicho con otras palabras, el shofar nos invita a cerrar los ojos y a escudriñar en nuestro interior hasta encontrar el punto en común con el otro semejante que, en ocasiones, sentimos distante e incluso amenazador.

Llega Elul y es el tiempo de explorar, indagar, repensar, proyectar y dialogar, para que la esperanza de un año mejor sea sustituida por acciones en pos de un tiempo mejorado. Elul es por consiguiente, parafraseando a alguien muy comprometido con la sociedad y la construcción comunitaria, un tiempo para estar menos preocupados y mucho más ocupados. Sean los sonidos del shofar, junto con las veintinueve jornadas de Elul, reflejos de elel y olul para nosotros y nuestros vecinos.

Jodesh tov, un mes próspero y significativo.

*Rabino Eliyahu Peretz – Comunidad Judaica Norte – Nordelta