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miércoles 9 de septiembre de 2026

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Por qué entrenar y comer sano no alcanza si no dormís bien: el impacto del descanso en la composición corporal

Por Lic. Ornella Musolino 

Es una escena muy frecuente en la consulta nutricional: personas que entrenan con constancia, cuidan sus porciones, priorizan la calidad de los alimentos y, sin embargo, se sienten estancadas. La balanza no cede, la inflamación persiste o la recuperación muscular se vuelve cada vez más lenta. Cuando empezamos a indagar en su estilo de vida, suele aparecer la pieza faltante del rompecabezas: la calidad del sueño.

Desde la Psiconeuroinmunología clínica (PNI) entendemos el cuerpo como un sistema interconectado donde el sistema nervioso, el sistema inmune, el sistema endocrino (hormonal) y la nutrición dialogan constantemente. El descanso no es simplemente “apagar” la mente; es el proceso biológico más potente de reparación y regulación metabólica que tenemos.

¿Qué pasa en tu biología cuando dormís mal?

Cuando el descanso es corto, fragmentado o de mala calidad, el cuerpo entra en un estado de alerta que interfiere directamente con la composición corporal:

  • Eleva el cortisol y la resistencia a la insulina: Dormir poco mantiene altos los niveles de cortisol (la principal hormona del estrés). Esto le indica al cuerpo que está ante una “amenaza”, dificultando la movilización de tejido adiposo (quemar grasa) y favoreciendo la acumulación de grasa visceral, principalmente en la zona abdominal.
  • Desregula las hormonas del apetito (Grelina y Leptina): El mal descanso altera el centro del hambre en el cerebro. La grelina (hormona que estimula el apetito) aumenta, mientras que la leptina (la que nos da saciedad) disminuye. Por eso, tras una mala noche, el cuerpo pide de forma biológica alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas refinadas.
  • Compromete la masa muscular: Para reparar las fibras musculares estimuladas durante el entrenamiento y sintetizar masa muscular, necesitamos la liberación adecuada de hormona de crecimiento (GH), la cual tiene su pico máximo durante las fases de sueño profundo. Si interrumpimos estas fases, la recuperación se vuelve deficiente y corremos el riesgo de perder masa magra.

El abordaje PNI: Reordenar los ritmos circadianos

En el consultorio no nos limitamos a contar calorías ni a dar una pauta rígida. Trabajamos alineando la nutrición con los ritmos circadianos de cada persona: aprender a gestionar la exposición a la luz natural por la mañana, bajar la estimulación de pantallas por la noche, cenar a horarios fisiológicos e incorporar nutrientes clave que favorezcan la calma del sistema nervioso.

Optimizar la composición corporal no es solo cuestión de voluntad; es cuestión de darle al organismo las señales biológicas correctas para que recupere su equilibrio.

 Ubicación: Bahía de Nordelta, Tigre

 Instagram: @lic.ornellamusolino | @eterna.nordelta

 Contacto & Turnos: https://www.nutricionhonestaom.com/

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