Reinventarse a cada momento no es solo una metáfora positiva, sino una habilidad necesaria en nuestra realidad cotidiana.
Transformarse es encontrar en el problema una oportunidad; hallar en el final un comienzo.
Reinventarse implica arriesgarse, con la mira puesta hacia el futuro y dispuestos a crecer.
Esa capacidad es lo que describe a Verónica Sabor, más conocida como Vera.

Creativa, amiguera y buena anfitriona, Vera transmite en su histórica su gran resiliencia, demostrando que, justamente, reinventarse no es cambiar quién uno es, sino poder enfrentar la adversidad con la capacidad de adaptarse positivamente a las circunstancias.
Vera, sagitariana y única mujer entre cuatro hermanos varones, trabajaba como jefa de personal en una fábrica de sillas de oficina, en la que importaban, desde Italia, partes e insumos para fabricar en Argentina. Una empresa que tenia, entonces, un gran galpón y 37 empleados.
La quiebra de la fábrica podría haber sido el final de su trabajo, pero no fue más que el comienzo para poder llevar adelante un gran sueño: El nacimiento de su emprendimiento, Vera Deco.

Como diseñadora de Interiores –o interiorista como le gusta a Vera nombrarse- y de la mano de Sergio, “el mejor tapicero”, idearon y co crearon lo que sería su nuevo empleo.
“Se me ocurrió pedirle a mi jefe de ese momento, dueño del galpón, cambiarle mi indemnización por su permiso para el uso del espacio físico, donde ya estaban las máquinas y mesas de trabajo armadas”, explicó Vera sobre lo que agregó: “en la misma semana que me quedaba sin trabajo, ya tenía un trabajo creado por mí”.
Y así, “con miedo e incertidumbre, pero con muchas ganas” Vera, transformó su despido en su propia empresa, un emprendimiento de expertos en tapicería a medida, Vera Deco.

Comenzaron con la fabricación de sillones y respaldos de cama, y haciendo retapizados, a lo que luego incorporaron la confección de cortinas, fundas a medida, restauración de muebles, y tapicería de autos y de motor home.
Con la misma fuerza ante las circunstancias que definen a esta emprendedora, la pandemia se convirtió, también, en otra oportunidad para Vera Deco: “la gente se vio obligada a pasar todo el día en su casa, mirando esas sillas rotas que antes solo veía cuando llegaba de trabajar. ¡Pero ahora las veías todos los días!”, expresó Vera.
“Muchas personas decidieron embellecer su casa, siendo que en aquel momento durante la pandemia debían pasar, allí, la mayor parte del tiempo. Todo esto hizo crecer nuestro emprendimiento y nuestros proyectos”, agregó Vera, quien, además de ser diseñadora y emprendedora, es madre de Ramiro (10) y “eterna novia del gallego”, su marido desde hace 27 años.

Hoy Vera Deco tiene dos talleres, uno en General Pacheco, zona norte y otro en Avellaneda, zona sur, realizando envíos a todo el país.
Distingue a la marca que en Vera Deco no hay intermediarios, pudiendo cada cliente encontrar la solución perfecta a lo que necesita para ambientar su espacio laboral o familiar, a través de la fabricación de respaldos de cama, sillones, sillas para home office, confesión de cortinas y muchas más opciones.

“La gran ventaja de ser fábrica es que, si vos estas en alguna parte del mundo viajando y te gusta el diseño de un sillón, silla, o ambientación, no tenés más que mandarme una foto para que te presupuestemos la fabricación”, explayó Vera con la creatividad que la representa.
“Es un privilegio trabajar para mí, de mi profesión, y de lo que me gusta”, concluyó Vera, esta fanática de San Lorenzo, del buen estilo y de la decoración, quien da cuenta en su relato lo cierto del dicho que expresa que “cuando se cierra una puerta, se abre una ventana”.
Descubrí más de Vera Deco:
Instagram >@vera.deco
Web: www.veradeco.com.ar











