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miércoles 23 de junio de 2021

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Karina Rabolini e Ignacio Castro Cranwell celebran cuatro años de amor

Cada mañana, como desde hace 4 años cuando decidieron irse a vivir juntos a la casona del barrio “El Golf”, de Nordelta, no hay rutinas impuestas aunque sí horarios que cumplir.

Karina Rabolini (53) prepara el desayuno y luego de un beso de “¡Buenos Días!” se sienta a disfrutar junto a su amor, Ignacio “Nacho” Castro Cranwell (49), Secretario de Comunicación del Municipio de Tigre, de la feliz costumbre hogareña.

Comparten una larga charla y luego, casi como una cita imposible de olvidar, cumplen con una corta rutina de ejercicios en el parque de su casa. Después, cada uno debe partir hacia sus respectivos trabajos. Un apasionado beso de despedida les servirá para no extrañarse durante la jornada.

En épocas de pandemia Karina se concentró más aún en su “línea beauty” y presentó una colección cápsula de cremas, sales, jabones y perfumes para que se vendan en un pack en supermercados. Incansable, también lanzó su nueva línea de anteojos KR que además hoy comercializa por internet.

Pero como no sólo de trabajo vive el hombre… la pareja se dedica especiales momentos para compartir y afianzar su amor. Antes de las nuevas restricciones por la pandemia, algunos días de la semana Karina pasaba a buscar a su pareja por su oficina ubicada en la zona de Rincón de Milberg y se iban a almorzar y caminar por el Paseo Victorica de El Tigre.

Como un pequeño recreo a la rutina y una manera de acortar el reencuentro de la noche. Según comentan los amigos que solían compartir los paseos por el río de algún fin de semana cuando salían a navegar, “Son un matrimonio normal. Se aman, se divierten y no se aburren jamás. Siempre encuentran algo para hacer juntos”.

También cuentan que les encanta cocinar juntos cuando se reencuentran a la noche y que aman los asados que, domingo de por medio, hace “Nacho” para sus hijos Valentina (17), Manuel (14) e Isabel (11), quienes mantienen una excelente relación con Karina. Como la bella mujer de siempre, Rabolini dedica especial atención a su físico y, más allá del entrenamiento diario que comparte con “Nacho”, ella no consume hidratos, cumple con una dieta a base de carnes y ensaladas y sólo se permite sumar harinas una vez cada diez días. Aunque, cuentan los amigos con los que solían compartir alguna comida los viernes o los sábados por la noche, que también existen algunos “permitidos” a la hora de los dulces.

Alejada por completo del mundo de la política, a fines del año pasado, Rabolini se animó a participar de un encuentro de mujeres en el Museo de Arte de Tigre organizado por el intendente Julio Zamora, aunque rápidamente se encargó de aclarar que no tenía ganas de volver a trabajar en ningún cargo público. Eso es parte de su pasado y hoy sólo quiere disfrutar de su vida como “una mujer normal”.

Una mujer muy enamorada de su pareja y orgullosa de la “relación cómplice” que mantiene con “Nacho”, su amor desde hace 4 años.

Durante los pequeños break de fin de semana, en la parrilla del parque se asan a las brasas carnes y pescados que se acompañan con ensaladas. También hay música, largas charlas de sobremesa y juegos con los chicos. La pareja, además comparte su pasión por la música –Nacho toca la guitarra y tuvo una banda llamada “Proyecto Sofá” con su hermano Sebastián–, por la lectura y por Boca, ya que él es un apasionado del equipo xeneize.

Con toda la fuerza que les da el amor, siempre van por más y así lo escribieron juntos cuando pasaron Fin de Año en la laguna Vitel de Chascomús, “2021 No te tenemos miedo”, escribieron como un mensaje de la fortaleza que les dio ese sentimiento que los sorprendió hace cuatro años cuando menos lo esperaban.

El mismo amor que hace unas semanas los encontró compartiendo un romántico almuerzo a orillas del río en alguno de sus sitios preferidos –solían frecuentar el restó Tía Ñata, Mailo o Mil Bar–. O una tranquila caminata, simplemente tomados de la mano, y hasta un corto paseo en la Vespa italiana en la que suelen salir cuando van cerca de su casa. Con palabras murmuradas al  oído y besos de época de pandemia, sólo robados entre barbijos. Una pareja que celebra los 4 años de amor y que eligió una vida tranquila, alejada del ruido y de la política que, paradójicamente, fue la que los hizo conocerse hace años trabajando juntos.

Fuente: Revista Caras