En Nordelta quedó inaugurada la primera estación YPF Black del país, un nuevo formato premium con gastronomía gourmet, servicios diferenciales y fuerte impronta tecnológica. Pero junto con la modernización también reapareció entre vecinos una pregunta que toca la identidad histórica del lugar: qué quedó de la estación sustentable que durante años fue presentada como modelo de integración con el paisaje.
La estación ubicada sobre Av. de los Lagos fue inaugurada originalmente en 2011 y en aquel momento YPF la presentó como “la estación de servicio más moderna y sustentable de Latinoamérica”. El proyecto incluía techos verdes, reutilización de aguas de lluvia y aguas grises, paneles solares, materiales certificados y una arquitectura pensada para reducir el impacto visual dentro del entorno natural de Nordelta.

Quince años después, el espacio fue relanzado bajo el formato YPF Black, el nuevo concepto premium de la compañía. La propuesta incorpora atención personalizada en playa, espacios de chequeo rápido para vehículos, tecnología interactiva, café de especialidad y una tienda gastronómica con productos desarrollados junto al chef Mauro Colagreco.
Durante la inauguración, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que el objetivo es ofrecer una experiencia “de clase mundial”.
“No se trata solamente de cargar combustible, sino de ofrecer una experiencia completa, de calidad superior, cuidando cada interacción y cada detalle”, señaló.

Sin embargo, más allá del nuevo posicionamiento comercial, entre vecinos empezó a instalarse otro debate vinculado al perfil urbano y visual de Nordelta.
La remodelación incorporó una estética mucho más luminosa, con nueva cartelería de gran tamaño, iluminación LED permanente y una presencia visual más marcada sobre uno de los principales accesos de la ciudad.
Y ahí aparece el contraste con el espíritu original del proyecto de 2011, que había sido reconocido justamente por intentar “diluir” la presencia de la estación dentro del paisaje, priorizando integración ambiental y bajo impacto visual.
La discusión no pasa solamente por una estación de servicio. En el fondo, vuelve a tocar un tema que aparece cada vez más seguido en Nordelta y otros desarrollos de la zona: cómo equilibrar crecimiento, consumo, estética comercial y sustentabilidad urbana.
Porque mientras el nuevo formato apunta claramente a una experiencia premium y aspiracional, algunos vecinos empiezan a preguntarse si en ese camino se fue perdiendo parte de aquella idea original de arquitectura integrada con la naturaleza que durante años fue uno de los sellos distintivos del lugar.










