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martes 21 de septiembre de 2021

Lo Último

Haberlo Sabido Antes

Cuando era chico a mi papá le habían regalado un libro de edición limitada que llevaba por título: “Haberlo sabido antes”. El mismo era una recopilación de ideas, sugerencias y consejos sobre cómo llevar una vida plena y feliz.

Sin embargo, siempre pensé que la felicidad era otra cosa: que había que trabajar muchas horas, comprar un auto, tener un puesto importante en una empresa, construir una gran casa, viajar por el mundo y que había que “llegar a ser alguien”.

Muchas veces, nos vemos atados a viejas estructuras que no nos pertenecen, que no son parte de nuestra identidad ni de nuestro ser sin embargo las tomamos como propias y no entendemos que soltarlas sería lo mejor que nos pudiera ocurrir.

En reiteradas oportunidades, me encuentro haciendo una pregunta a mis clientes, una pregunta que en algún momento me la tuve que hacer a mi mismo: ¿para qué haces lo que haces?. Al principio nos cuesta encontrar una respuesta a una pregunta que parece ser tan sencilla, pero luego de mucho urgar en ella, aparece la respuesta: “para ser feliz”.

De chico creí que la felicidad eran momentos: cuando termines el secundario vas a ser feliz, o cuando te recibas, o cuando puedas viajar y así iba pasando mi vida buscando esos “momentos de felicidad”, una felicidad esporádica, efímera, rápida.

¿Como sería vivir una vida plena la mayor parte del tiempo?

Seguí trabajando, investigando, leyendo, haciendo cursos y capacitándome. Realicé terapias de las convencionales y de las no convencionales también. La respuesta no estaba tan lejos de lo que aquel viejo libro promulgaba.

Hoy logré cambiar mi mirada y entender que la felicidad no son postas que se van alcanzando, sino que puede ser un estado permanente y sostenido en el tiempo, con los altibajos, obviamente, que tenemos todos los seres humanos.

Desde mi punto de vista, ser feliz tiene que ver con entender que historia nos contamos de nosotros mismos y que no hay otra forma para ser feliz que cambiar aquello que nos decimos. Si logramos soltar viejos juicios, conceptos y cosas que no nos pertenecen empezaremos a transitar un camino mucho más liviano.

Como regalo, les comparto tres de las frases del libro que más me gustan:

· No deje la alegría para después.

· Sea el primero en decir “hola”.

· Sonría con frecuencia. No cuesta nada y no tiene precio.

Gastón Hendlin – Lic. en Economía – Publicista – Coach Ontológico – Coach Ejecutivo
Sitio: www.consultoranapoleon.com
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