Por Lic Facundo Torres*
Comenzar las clases, dejando las vacaciones de lado suele sentirse como un choque de realidades muy diferentes. Pasamos de estructuras horarias muy relajadas, salidas y exceso de pantallas a la rigidez del despertador y las viandas. Pero, esta transición no tiene por qué ser traumática, en este artículo analizamos los desafíos más comunes y cómo resolverlos.
El primer desafío es el del reloj biológico, aquí el problema es que el cerebro de tus hijos sigue en modo “vacaciones”, y por ende forzarlos a levantarse de golpe el lunes a primera hora es receta segura para el mal humor, las peleas y el bajo rendimiento. Frente a esto tenemos una posible solución y es la regla de los 15 minutos. Esta consiste en no esperar al último día para ajustar horarios, sino mínimo una semana antes, adelanta la hora de dormir y de despertar 15 minutos cada día. Este, es un ajuste gradual que el cuerpo apenas nota, pero que garantiza que el primer día de clases no parezcan los problemas antes mencionados camino al colegio.

Segundo posible problema, el caos de la logística matutina del primer día. El problema “¿dónde están las medias?”, “no encuentro la mochila” o “se me olvidó firmar el apto medico “, quita toda la energía de los primeros días. Ante esto poder realizar un listado de los puntos a resolver la semana previa e incluso el día previo aplica como estrategia que no falla.
Tercer y último desafío, la ansiedad por “lo nuevo”. Para muchos niños el tener nuevos maestros, compañeros diferentes o el miedo a no ser capaz de cumplir con el nivel académico despierta cierto nivel de ansiedad, y esta se manifiesta a veces como dolor de panza, irritabilidad o llanto. Frente a esto poder establecer un puente de confianza, donde poder hablar sobre el colegio de forma positiva pero realista puede ser una solución. Evitar frases como “no va a pasar nada”, y en su lugar, usar el refuerzo de logro anteriores: “¿Te aordas cuando el año pasado no sabías dividir y terminaste aprobando todo? Este año pasará lo mismo”. De esta manera validar su miedo lo reduce a la mitad y da lugar al dialogo con el niño que ayudará a regular emociones.

No busques la perfección la primera semana. El regreso a clases es un proceso de re-adaptación, no un evento de un solo día. Si el primer lunes llegan 5 minutos tarde o se olvidaron el cuaderno de comunicaciones, no pasa nada. Tu calma como adulto es el mejor ejemplo que pueden recibir los niños.
*Facundo Torres
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