En Barrancas del Lago, uno de los barrios de Nordelta que más recicla dentro de la Ciudad, AVN comenzó a desarrollar una prueba piloto de compostaje comunitario con el objetivo de reducir la cantidad de residuos húmedos y generar abono natural para espacios verdes y jardines.
La iniciativa forma parte de un modelo impulsado por la Asociación Vecinal Nordelta (AVN), que este año puso en marcha experiencias similares también en El Palmar.
Actualmente, cerca del 50% de los residuos que se generan en Nordelta son orgánicos, es decir, materiales que pueden volver al suelo mediante compostaje y transformarse en abono reutilizable.
En el caso de Barrancas del Lago, el sistema funciona mediante seis composteras comunitarias instaladas en distintos espacios comunes del barrio. Allí, los vecinos pueden acercar restos orgánicos para colaborar con el proceso.
La prueba piloto comenzó a principios de año y busca disminuir la cantidad de residuos enviados al relleno sanitario, además de reducir los costos asociados a la disposición final de basura.
El compost generado luego es utilizado en los espacios verdes del propio barrio, permitiendo que los vecinos vean el resultado concreto de la práctica sustentable.
Desde AVN explicaron que el proyecto también sirve para ajustar y mejorar el modelo de compostaje comunitario pensado para Nordelta. En paralelo, se desarrollan campañas de concientización y seguimiento por parte del área de Medio Ambiente para monitorear el funcionamiento de las composteras.
La iniciativa además acompaña lo establecido por la resolución 190/24 del Ministerio de Ambiente bonaerense, que fija objetivos de compostaje para barrios cerrados y clubes de campo dentro de sus planes de gestión de residuos sólidos urbanos.
Las composteras funcionan con tierra, lombrices, hongos y bacterias que, junto al aire y la humedad, permiten transformar residuos orgánicos en abono natural.
Entre los materiales que sí pueden compostarse aparecen restos de yerba, café y té, cáscaras de frutas y verduras, restos de poda, cáscaras de huevo, papel y cartón no plastificados, además de aserrín y pelusas.
En cambio, no deben colocarse carnes, lácteos, aceites, comidas elaboradas, harinas, excrementos de mascotas, colillas de cigarrillo ni materiales como plástico, vidrio o metal.
Desde AVN remarcan que el compostaje comunitario no solo permite reducir residuos en Nordelta, sino también generar hábitos más sustentables y una mayor participación vecinal en temas ambientales.










