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jueves 11 de agosto de 2022

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Tandil

Por Silvana Salvucci*

Recorreitalia en este caso viajó mas cerca.

El martes 10de julio, fui a Tandil por 4 noches con una amiga. La idea había sido visitar algunos lugares que fueron en la mitad del año 1800, sitios donde la Argentina era espléndida.

Antes de Tandil hicimos algunas paradas, pasamos por Rauch que queda a 277 km de Buenos Aires, para qver el edificio de la municipalidad obra del arquitecto Salamone, construido en el año 1938. La obra es de estilo Art Deco. Increíble construcción para la ciudad de Rauch en esa época.

La historia de Rauch es muy interesante y debe su nombre a un mercenario prusiano, contratado para pelear contra los malones que atacaban las poblaciones. En marzo de 1829 en el combate de las Vizcacheras fue derrotado y degollado.

Desde allí retomamos la ruta dirección Tandil pero hicimos otro desvío para ir a ver el Castillo de Egana o de San Francisco. Fueron 28 km entre ripio y tierra, sin señalizar, por suerte pasaron dos chatas y nos fueron indicando, porque yo soy muy habilidosa para perderme aún con GPS.

Al llegar se nos vino el alma a los pies. Solo miren las fotos, y sentirán la pena por el abandono y la desidia de toda una sociedad. Tiene un parque (abandonado) con árboles de 200 años.

Fue construido entre los años 1918/1930, por el arquitecto Eugenio Diaz Velez. Tenia 77 habitaciones, 14 baños y dos cocinas.
Tiene una historia trágica, ya que el dia de su inauguración el dueño no pudo llegar ya que había fallecido, dejando a todos los invitados consternados. Su única hija y heredera nunca más volvió al lugar y estuvo cerrado por 30 años. En el año 1960 fue expropiado siendo ahora propiedad del Ministerio de Asuntos Agrarios.

A partir de allí el palacio fue vandalizado y se robaron todo el mobiliario, piano, los mármoles de Carrara, canillas de oro y obras de arte, en su mayoría traídas de Europa.

En fin, volvimos sobre parte del camino, preguntando como llegar a la ruta. Teníamos algo mas que la reserva de nafta, y la indicación que nos dieron era que “allí nomas” había un surtidor. Pero recién llegando a Tandil (76 km) respire aliviada, porque en medio del campo y sin señal de teléfono me veía mal jajaja.

Hacia mucho no venía a Tandil. Es una ciudad muy linda, ordenada y con algunos edificios muy hermosos como es la Municipalidad, la iglesia, el Parque Independencia con los dos monumentos donados, el de ingreso por los italianos y el del cerro por los españoles, el dique y su laguito, el paseo al Quijote, el cerro Centinela y el Museo de verdad muy interesante.
Tandil se hizo famoso por la piedra movediza que ya hace 110 años que se cayó.

Algunos restaurantes en locales muy viejos y su tradición de fiambres (herencia de una familia italiana, ya ven Italia no podía faltar Jajaja).por supuesto fuimos a todos esos lugares y otros más como al Palacio San Souci, que para llegar aun con GPS fue bastante difícil, no por el camino, porque esta muy cerca de la ciudad, sino porque no hay ninguna indicación y lo peor, la gente de la zona no lo conoce , bueno a los que por la calle preguntamos, tampoco la gente del hotel, solo una de ellas había oído hablar de el.

Nos dijeron que no fuéramos porque era para sufrir. Pero igual fuimos y la verdad fue para sufrir viendo lo que debía haber sido ese palacio-castillo casi francés en el medio de la pampa.

Para compensar tanta tristeza fuimos a almorzar a la Pulperia, en una casa antigua, camino al Centinela. Comimos unos chinchulines y mollejas que estaban deliciosos y papas frita todo como para un regimiento. Y por supuesto nos comimos todo y nos tomamos un Alaris tinto.

Después de almorzar fuimos hasta el cerro Centinela, no andaba la aero silla y el bar olvidable.

La primer noche fuimos a cenar a un restaurante que nos habían recomendado Tierra de Azafranes, muy buena la atención y también la comida, nada caro. Otra noche cenamos en el Fogón del fuerte, especialidad parrilla la carne muy buena, porciones enormes.

Y la ultima noche fuimos a cenar a Tierra de quesos. Queríamos ver el local mas antiguo de Tandil, casa sin ochava. Pintoresco pero la calidad de los fiambres no nos gusto.

La ciudad es linda, bastante bien cuidada, bares modernos, restaurantes, también más de un teatro.

Cerca de Buenos Aires y vale la pena una escapada

Por Silvana Salvucci
Autora de Recorre Italia