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RECORRE ITALIA, CONOCÉ VENEZIA – VENECIA – Veneto

Por Silvana Salvucci​*

Venezia merece ser conocida ya sea personalmente o con mis relatos. Es además de bella única y casi un milagro que exista. Disfruten de ella.

Ya estamos en La Sereníssima, este es el nombre con que fue bautizada al ser fundada en el siglo V . Venezia queda a 159 km de Trieste, a 145 km de Ravenna y a 121km de Verona.
Los que la conocen deben haber pensado lo mismo que yo cada vez que vienen, la idea de que en cualquier momento va a desaparecer porque no es posible que exista.

Y si vienen por primera vez la ansiedad se apoderará de ustedes porque es tan asombroso lo que verán, que no importa a donde vayan, todos les resultará sorprendente y hermosamente extraño, ya que Venezia es una ciudad única.
Creo que todos los italianos de tiempos pasados deben haber tenido algo de locura en sus genes, porque no se explica de otra manera que construyeran como lo hicieron.

Venecia es una ciudad en el noreste de Italia en la región del veneto, conocida por su arquitectura y canales, es considerada una de las ciudades más bellas del mundo. Fue un importante centro comercial y cultural durante la Edad Media y el Renacimiento.

El centro de la ciudad está formado por más de 120 islas unidas por más de 400 puentes.  Los iconos más  importantes para ver son la Basílica de San Marcos, el Palacio Ducal y la Plaza de San Marcos entre otros.

Estábamos en un hotel a menos de 500 metros de la Piazza San Marco, de Harry Cipriani y del Hotel Danieli.
Mi rito cada vez que vengo es ir a tomar un Bellini al Danieli (si bien el trago fue inventado en Harry Cipriani) y sentirme como alguna de las artistas que por acá pasaron. Así te hacen sentir los camareros.

Tengo el recuerdo de cuando vine por primera vez, hará unos treinta años, venía de Munich, Alemania. Todo me pareció irreal, mágico. Yo creía estar flotando. Me alegro haberla conocido de esa manera, casi solitaria, sin colas, ni bares y restaurantes abarrotados.
La Piazza San Marco con el Palazo Ducale y el Campanile de San Marco es un espectáculo inesperado por tanta magnificencia y belleza.
Detrás del Campanile está la plaza de Le Procuradurie Nuove e Vecchie, ya no sé qué adjetivo usar para describirles lo que yo sentí la primera vez parada en el extremo de la enorme plaza rodeada por esos palacios con arcadas donde se encuentran las cafeterías más famosas de Venecia.  Lord Byron y Marcel Proust, tenían su lugar preferido en el barroco Caffè Florian.  En la Procuraduría Vecchia se encuentra el Caffè Levena. Tanto e Caffe Florian como el Levena funcionan desde mediados del siglo XVIII.
En el Museo Correr verán las más bellas obras de Bellini, Carpacio y Antonello da Messina.
Se imaginan bien, nos sentamos en el Caffé Florian,  tomamos deliciosos expresos, y escuchamos linda y alegre música que tocaba la orquesta a esa hora de la tarde. No duden en gastar unos pesos, bien vale la pena.

Venezia Palacio Ducal


Con evaporetto (nombre que se les da a las lanchas colectivas) que nos trajo hasta la Piazza San Marco pudimos apreciar las maravillas arquitectónicas de los distintos palacios, La Ca d’Oro, Ca ‘Rezzonico, Ca’ Pesaro los más conocidos, que parecieran estar flotando. Pasamos debajo del famoso Ponte di Rialto, y  ‘vimos la iglesia de Santa Maria della Salute.

La visita obligada es a la Basílica de San Marco, cuya construcción comenzó en el año 828. Tiene la particularidad de tener dos órganos, la profusión del color dorado, además de otras obras como los caballos en el frente y la Pala D’oro, en el altar mayor.

Venezia Gran Canal
Venezia con niebla


Caminamos hasta el Ponte di Rialto y al Mercato Di Rialto. Ya en el año 1097 allí existía un mercado.
Aprovechen a comer en las cercanías, el pescado es muy bueno, incluso lo que se compra y come por la calle.
Paseamos por Punta della Dogana o Dogana del Mare, donde se encuentra la Basílica de Santa Maria della Salute, construida para celebrar el fin de la peste.
Aquí encontraran infinidad de restaurantes desde los más fashion como el Gritti y las pizzerías más simples. En el Bar Mioen la calle Teso Mauro San Marco 1176, comimos un sándwich muy rico, buen café y nada caro.
A la tardecita fui a un concierto en la iglesia de San Vidal, tocaban los Interpreti Veneziani, Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, Corelli y Rossini. La iglesia iluminada con velas, la música estupenda, era mágico.
De noche Venezia solía quedar bastante desierta, pero ahora, tal vez por la Bienal o por el feriado, parecía Buenos Aires, gente de noche caminando por todos lados, fiestas y agasajos por doquier, gente vestida para la ocasión, ropa esplendida, barcos privados enormes, uno de ellos del dueño del Chelsea.
Existe otro mundo que no conozco, solo lo vislumbro. ¡Tal vez me pierda algo!
En esta oportunidad se inauguró un laberinto de boj en honor a Borges, precioso.
Cenamos en una mínima placita cerca del hotel, pero no recuerdo el nombre, sí que comimos fiambres y verduras grilladas, fideos, vino tinto y a dormir. ¡Qué día larguísimo!

Hoy fuimos a Murano, Burano y Torcello. Al volver de las islas paseamos por Cannareggio (uno de los seis sestieri, barrios), todos los sestieri tienen su encanto, yo me querría quedar a ver pasar el tiempo en cada uno.
Hay muchas ciudades románticas, no solo en Italia, pero Venezia tiene algo que nos roba el corazón y nos embelesa.
Cannareggio en el año 1516 fue cercado y convertido en el gueto judío, siendo el más antiguo de Europa. Se cree que la palabra gueto viene de la palabra veneciana geto, (que significa fundición, por la fábrica que había antiguamente en el barrio). U otra que podría ser de la palabra borghetto (diminutivo de borgo) ya que allí estaba el barrio más degradado de la ciudad.
Si tienen tiempo vayan hasta la Chiesetta della Abbazia de la Misericordia, edificada en el siglo X, única en su género que se asoma al Campo della Abbazia, con un pozo central, típico del campiello veneziano, que conserva su piso original de ladrillos rojos. Es una de las plazas más solitarias y poco concurrida por los turistas. A un costado de la iglesia se encuentra un precioso edificio de estilo gótico que fue la Vieja Escuela de la Misericordia.

Piazza de la misericordia


Este sestiere (barrio) es el más poblado y el más animado de la ciudadhay muchas casas museos.  Aquí vivieron algunos famosos, Tiziano, Marco Polo y Tintorretto.
El canal de Cannaregio es atravesado por dos puentes que unen a este barrio con el Gran Canal y la Laguna de Venezia. Uno es el Ponte delle Guglie, construido en un arco único. Viniendo desde Piazzale Roma o de la estación Santa Lucia, el puente nos lleva al camino de la Plaza San Marcos. El otro puente es el de los tres arcos o de San Giobbe, único que queda en Venezia. En la laguna hay 254 puentes, ¿muchos no?

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Volviendo al hotel, perdiéndonos varias veces, (¡pero qué importa!) descubrimos un minúsculo café «Caffé al Ponte del Lovo», San Marco 4819.  Fundado en el año 1750, nos dijeron que era el más antiguo. Delicioso el cappuccino y los chocolates.
A la noche cenamos en un restaurante cerca del hotel llamado «Osteria Ai Assasin», en San Marco 3695, bastante bueno y no caro.

También de acá nos tenemos que ir así que fuimos a buscar nuestro auto y oh sorpresa Carolina había perdido el ticket del estacionamiento. ¡Que se imaginan ustedes!, nosotros que nos cobrarían por lo menos una semana, más de 140.- Euros ¡una ganga!
Pero no, solo preguntó cuándo habíamos llegado y nos cobró los tres días, 63.- Euros, ¡se imaginan que alivio!

Hasta muy pronto ciudad hermosa y romántica.
Y de aquí enfilamos hacia Treviso.


Gran Canal, Carolina y yo
Estoy de regreso en Venezia es septiembre 2022, vengo a tomar un Crucero que parte desde aquí, y aproveche para asistir a una función en el Teatro  de la Opera La Fenice, uno de los teatros mas bellos del mundo, y la opera nada menos que Madama Butterfly de Puccini (uno de mis compositores preferidos).

La llegada a Venezia siempre resulta caótica y ni decirles lo que me costo llegar al hotel, lugar muy lindo cerca del Ponte di Rialto (cerca una manera de decir), si no me venían a buscar a la parada del vaporetto nunca hubiera llegado jajaj. El hotel Hermes San Marco muy lindos los cuartos, sin desayuno, pero bien ubicado para ir al teatro caminando.

Salí con tiempo para pasear por la Piazza San Marco, como siempre espléndida y luego, me senté en el Café del Teatro para esperar la hora de función. El teatro es famoso no solo por su belleza sino por haberse estrenado en el las operas italianas más famosas. Inaugurado en el año 1792, después de dos incendios uno en 1836 y en 1996 fue reconstruido.

Del teatro no me alcanzan las palabras para describirlo. Todo dorado, las butacas de terciopelo rosa, arañas de Murano.  Mejor es ver las fotos. La puesta en escena fantástica, moderna pero bellisima. Salí del teatro como flotando en una Venezia que de noche es misteriosa.De regreso pase por la Piazza iluminada,  magnifica.

Fui a  desayunar en una plaza cerca del hotel. Para el crucero había tenido que hacerme un Test de Covid de manera que fui hasta el  Ponte di Rialto

a buscar el resultado.  Me  prometí que si era negativo haría un viaje en góndola.

Di una vuelta por el mercado del pescado, que esta ubicado en un hermoso edificio y los pescados que ofrecen son increíbles en calidad y variedad. Este mercado existe del año 1097, donde en esa época se podía adquirir todo tipo de alimentos frescos. El edificio donde se encuentra parece antiguo pero fue construido en el año 1907 en estilo neogótico.

Volvi al Rialto compre aros para Carolina y fui a retirar el test. NEGATIVO.

En el puente había una manifestación en defensa del planeta y la contaminación. toda una puesta en escena.

Fui a almorzar sobre el canal, con una vista inmejorable y lo que comí también, burrata con tomates cherrys, aceite de oliva, aceto balsámico y una copa de Prosecco, y que mas se puede pedir! 

Recorrí un poco la zona de Rialto. Venezia es interminable de conocer, fui a ver el Palazzo Contarini del Bovolo, construido en el siglo XV, en estilo gótico tardíotiene una espectacular escalera caracol de 26 metros de alto, recién restaurado y desde la terraza se tiene una vista de los techos y  campanarios espectacular. 

 Volviendo tome una góndola, qué recorrió los canales más chicos y un poco en el gran canal.

Para despedirme de la Serenísima fui al hotel Danieli a tomar un Bellini. Histórico hotel de gran glamour. 

Mañana me espera el crucero, veremos que me depara. Addio  Venezia speriamo non sparisca.

Por Silvana Salvucci
Autora de Recorre Italia

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