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lunes 26 de septiembre de 2022

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SAN CANDIDO – Trentino Alto Adige

Por Silvana Salvucci*

San Candido, ubicado casi en el límite de la frontera de Austria, le hace honor a su nombre. Su blancura parece fundirse con las montañas que le sirven de marco a su belleza.

San Cándido se encuentra a 42 km de la frontera con Austria en la región de Trentino Alto Adige, en el parque Tre Croci. Se accede fácilmente desde la ruta, y al parking que está al lado de la abadía.

San Candido le hace honor a su nombre, impecablemente limpia, sus iglesias son blancas como la nieve, y la vida transcurre lentamente, entre cafés y aperitivos.

Las Dolomiti le hacen un marco espectacular, ya que las casas parecen estar dentro de las montañas.

La Collegiata de San Cándido, es un antiguo monasterio benedictino, de mediados del siglo VIII, de estilo románico, con una planta de tres naves de cruz latina, fue totalmente reconstruida en el año 1140. En el altar un grupo de madera de Cristo crucificado, la Virgen y San Juan, muy bello, nunca había visto otro similar.

No quiero hacer de esto un compendio de historia, pero, después de visitar estos lugares me da curiosidad su historia y les aseguro que es fascinante. No tengo otra vida para todo esto y se me oprime el pecho por todo lo que veo (Síndrome de Sthendal). Me faltará tiempo para todo lo que hay para conocer y disfrutar.

Me encanto un árbol adornado para pascua, en una placita detrás de la iglesia.

Cerrando uno de los extremos de la calle principal se encuentra la iglesia de San Miguel, toda blanca con la estatua dorada del arcángel y los ángeles con las trompetas.

Los edificios alrededor están pitados de diversos colores, recostados sobre el fondo de la montaña, apresados por ellas.

Los negocios casi todos cerrados eran más de las cinco, abiertos algunos cafés y cervecerías. Me hubiera gustado quedarme un poco más. Pero tenía unos 37 km, alrededor de 40 minutos hasta Cortina y quería volver por otro camino.

La ruta de regreso es la mismo hasta el cruce del parque Le Tre Croci por donde había venido, ahora las montañas las tenia de frente con sol, esplendidas, los 40 minutos se fueron transformando hasta llegar a 1,10 hora, y no pare más porque se estaba haciendo de noche.

Desde esta ruta se ve muy cerca el macizo Pomagagnon, majestuoso también él.

A pocos km de Cortina en el borde de la ruta por un lado y el ábside de la misma sobre el barranco, una pequeña capilla estilo gótico de Ospitale, del siglo XIII. En sus paredes exteriores quedan restos de frescos. Era imposible no parar a mirar. En la misma hay una placa indicando que en octubre del año 1511, el emperador Maximiliano I, allí oró dando gracias.

Yo también oré agradeciendo todas las bellezas, todos los sabores, todos los colores y haber vuelto sin inconvenientes.

Estamos en el año 2019 y aquí estoy de regreso con mi amiga Eleonora, veníamos desde Salzburg, Austria.

En esta oportunidad había muchos negocios y bares abiertos. El día esplendido. Ya que Eleonora no conocía dimos una vuelta y decidimos quedarnos a almorzar.

Lo hicimos en el Restaurante Pizzería Miramonti, de Via Peter Paul Rainer, 23, donde comimos una pizza y tomamos una cerveza. Tomamos el café en otro bar muy lindo. Los negocios tienen decoraciones muy cuidadas y estudiadas, llamativas e innovadoras, aún en los pueblos más chicos.

Nuestro destino es el Lago di Braies, que queda a 21 km y se tarda 24 minutos. Demás está decirles que la ruta es maravillosa con la vista de las Dolomiti, con su macizo Le tre Cime di Lavoredo.

Por Silvana Salvucci
Autora de Recorre Italia